Sube una foto de tu carta actual. QRQR la digitaliza, la traduce con contexto cultural (no literal), gestiona los 14 alérgenos y te da un QR fijo que jamás caduca — aunque cambies el menú del día cada mañana.
La mayoría de SaaS de QR te obligan a meter 80 platos a mano y luego traducen literal. Nosotros hacemos los tres trabajos que nadie quiere hacer: leer tu carta de papel, traducirla con matiz cultural y darte fotos publicables a partir de las que tienes en el móvil.
Foto del móvil, PDF, o incluso la URL de tu carta actual en otro proveedor. La IA extrae platos, precios, alérgenos e ingredientes y los organiza en bloques. Tú solo revisas y publicas.
Traducimos a 14 idiomas explicando el plato, no palabra por palabra. El turista alemán entiende qué está pidiendo, y tú vendes más porque nadie se echa atrás por miedo a lo desconocido.
Sube la foto que hiciste en la cocina. Elige un estilo (editorial, rústico, terraza…). La IA respeta el plato real y le da iluminación publicable. Vale para carta, Instagram, Just Eat y prensa.
Con el móvil, o arrastra el PDF que le mandas a tu diseñador. También vale la URL de tu carta en otro proveedor.
Platos, precios, alérgenos e ingredientes. Retoca lo que quieras, añade destacados y elige idiomas.
Un QR fijo por carta. Actualizas el menú del día desde el móvil sin volver a imprimir jamás.
La IA nunca inventa alérgenos. Solo muestra lo que tú declaras. Cumples normativa desde el minuto uno, con historial legal por si hay reclamación.
Imprímelo una vez. Cambias el menú del día, la carta de invierno o los precios desde el móvil. Las pegatinas siguen valiendo.
El comensal pregunta *"¿algo sin gluten y ligero?"* y recibe tu respuesta, no una genérica de internet. Acotado a tus platos.
Configuras una vez el menú de lunes a viernes de 13 a 16 h y el sistema muestra automáticamente el correcto según el día y hora en que el turista escanea.
Referencia orientativa en libras, dólares, coronas. Cobras siempre en euros.
Logo, tipografía, colores, densidad. Presets bonitos ya de fábrica.
Marca lo que quieres empujar. Aparece arriba en la carta y el chatbot lo recomienda.
Dos cartas por QR distinto (bar y restaurante). PDF imprimible para el metacrilato de la puerta. El cliente escanea y ve la carta en su navegador —sin descargar nada.
El mercado se llenó de "generadores de QR" durante la pandemia. Muchos siguen ahí. Estos son los seis puntos donde marcamos la diferencia real.
Sin permanencia, sin tarjeta al registrarte. La versión gratuita funciona de verdad —no es una demo caducable— y verás siempre lo que te estás perdiendo.